El más recóndito de los consuelos
Mi mundo de ideas, sentimientos, cultura, naturaleza dominada y sublimada, con todos los matices, capacidades y posibilidades de un interior al que abruma la nostalgia, sumado a este temor constante de la posibilidad de un encuentro interno, esa terrible necesidad de mirarse en el espejo, pero que al mismo tiempo provoca un miedo incesante de verme reflejada como una unidad imaginada (con un solo cuerpo y un alma bifurcada).
En donde siempre esta latente la posibilidad del enfrentamiento conmigo misma para echar una mirada profunda hacia el caos de mi interior, yo se que instintivamente no se puede vivir mas que a costa del yo, temiendo siempre esa entrega total que muestre claramente mi existencia sin consuelo y lo insostenible de mi estado, tratando de renunciar como si no se tratara de una renunciación.
Del destino que me ahuyenta y espanta llevándose todo a lo profundo de los instintos para tratar a toda costa de refugiarme en el más recóndito de los consuelos filosófico-sentimentales.
Aquí estoy tratando de sufrir una nueva introspección que me transforme y por fin me arranque la careta que me dejo el amor que sufrió tantas violentas sacudidas y que sigue destrozado por las potencias del abismo de la indolencia, necesito ayuda para no perderlo para siempre, no puedo permitir que se derrumbe mi ideal aunque le preceda un caótico vacío y quietud, sentir ese mortal acorralamiento, aislamiento y carencia de relaciones serias, no es necesario dejarme así con esta sacudida constante del deseo, aumentando cada vez mas la distancia entre lo normal, lo permitido y lo saludable, pero , no me engaño, lo que siento es eso…la falta de olvido.
