El silencio del ruido
El fin de mi vida es la disolución, estoy atacada en el sentimiento y aunque con frecuencia esto me da fuerza, ahora ya no se si es una trama melancólica-infantil o un cosuelo y un sostén.
El silencio de la soledad son ese montón de sonidos que nadie escucha pero que hacen demasiado ruido. Eso que aparece en un ambiente de soledad ,de apartamiento del mundo, con el que no puede ni la voluntad, ni la nostalgia, todo eso que lleva al suicidio emocional, el sentir tan profundamente el yo y que lo mismo da con razón que sin ella.
Eso que lastima, que es peligroso, incierto y comprometido, algo que a pesar de todos mis esfuerzos me tiene terriblemente expuesta al peligro, en donde un pequeño empuje externo o una ligera debilidad interior bastan para precipitarme al vacío de una conmoción.
Toda esta revolución y malestar hacen que me quiera sustraer del alcance del limite de lo soportable. No sirve de nada pensar, ni decir, ni escribir nada humano.
Por que he de prescindir de todo, de renunciar a todo espíritu, a todo afán; por que siempre hay personas a quien no puede satisfacer la insulsez y la rudeza del ambiente.
Esta conversión de mi quimera, esta disolución de mi personalidad, es insoportable para mis furiosas ideas de rebeldía, cientos de imágenes con y sin nombres es lo que constituyen la propiedad y el valor de mi existencia, esos sucesos eternizados de valor indestructible de mi ser que conduce a la negación, a la renunciación, lo que esta fuera del tiempo, en un mundo de valor imperecedero por que soñar no me hace ningún bien si me olvido de vivir.
