Valiente consolación
En este momento lo único que puedo hacer es beberme la vida a grandes tragos o a pequeños sorbos lo importante es que yo decido qué, cuándo y cuánto.
Ya no falta mucho para que termine el año y no tengo intención de hacer más examen de conciencia que el estrictamente necesario. No quiero tentar a la depresión y mas por que se dice que lo que se haga entre los treinta y los cuarenta condicionará el resto de tus días, y yo no tengo planes a más de un mes vista, cosa que me tiene un poco tensa pero hay imponderables que no dependen de uno.
Esto solo es la naturaleza misma del consuelo que se ofrece y del modo de ofrecerlo hace que quien lo busca deba acercarse a lo que este a su alcance para lograr su fin, para mi formación lo único que me podrá ayudar es la filosofía.
Ella será la única que tal vez me podrá dar un cimiento metafísico para defenderme de los entes corruptibles y fragmentarios, alejar las causas con su fundamento único e inconcuso.
Todo lo dejamos a la buena suerte, esa que nos seduce, porque crea en nosotros la ilusión de ser verdaderamente felices; es solo un fetichismo absurdo ya que cuando la fortuna se quita la máscara y nos muestra cuán traicionera puede ser, entonces es cuando más aprendemos. La adversidad nos enseña la fragilidad del ser, de la felicidad y del amor. Esas cosas que son totalmente subjetivas pero que fin del día nos enseña que la vida es sola una pero que el sentido de todo lo que en ella esta, es infinito.
