Mi elemental fugacidad
El paso del tiempo, las circunstancias imperfectas y sus destructores efectos sobre el amor surgen como la parte complementaria de la imagen del tiempo perdido, no porque se haya perdido por sí mismo, sino porque representa la oportunidad fallida, la elección que no debió de ser, incluso la lealtad mal entendida que desaparece dejándome con la sensación de que ha sucedido algo que perturba mi vida y, por lo tanto, es notable.
Y lo que cierra el círculo es la realidad; la realidad en sus múltiples aspectos como derivación de una elección; la pérdida concebida como algo que ha acaecido, pero que no ha sido afrontado; y por consecuencia el problema del tiempo, que me ahoga en lo inverosímil de la pérdida.
A veces me siento perdida, emocionalmente perdida e instalada en la madurez; tocada por la vida, en el que lo que pienso, lo que creo, lo que siento y en lo que escribo, lo mas común es la brevedad, la rapidez de los momentos, de las historias, y hasta de mi propia vida, esa que no se deja llevar por la fugacidad de un momento, que trata de clavarse en algo, hacer que cada momento sea eterno, sentir la vida y el amor y las sensaciones propias de la profundidad, por que ella se concibe como una representación de la realidad y no solo como la vacía e inquietante representación de un quebranto..
Hay acciones que son propiciadas por el entorno, el contexto la situación emocional y que me dan la confianza de hacerlas por que hay algo que me siempre dice que mas vale arrepentirme de lo que hice a arrepentirme, de lo que no hice, aunado a que sabes que las personas no las van a evaluar por indolencia o por incapacidad, a menos que todo esto se vuelva en mi contra y se materialice en un arrebato de locura, lo cierto es que uno llega a preexistir en la medida que llega a ser capaz de articular ese lenguaje corporal y subversivo que puede emitir un mensaje, ese mensaje que me delata, me desnuda y me deja parada en la inmensidad de la nada sin posibilidad de ocultar mi mas furtivo yo , con la esperanza de que alguien, en algún momento lo interpretara y lo consumirá.
Pero dentro de la fugacidad de la vida esa parte se queda plasmada en lo que después puede trascender más allá de un segundo, aunque el mismo, es etéreo, fugaz, como las ideas al tiempo.
Ante el vacío interno, un buen recurso para mi es llenar todos los huecos posibles con el mayor número de palabras que se puedan agrupar en esos espacios, o intervalos de tiempo, de manera que ante esa densa necesidad de cubrir la única respuesta sea,
lo elemental, lo anecdótico, y la fugacidad de esos momentos que así como llegaron , fortuitamente se van.
Mi vida hasta ahora esta hecha de fugacidades, nada se queda, todo se va y sin embargo todo es un proceso, está en mutación constante y cualquier certidumbre respecto de su totalidad es falsa, y ahora esta sustentada en la búsqueda frecuente y permanente de la reflexión, la circunstancia, la incestuosa fecundidad del fragmento, la libertad y lo fugaz.
En mi no existen las aproximaciones, ni los esbozos, ni las unidades posibles en si mismas, lo que si hay son muestras latentes del empalme entre lugar y tiempo en una mente que por momentos es dispersa, siempre incompleta pero que siempre trata de hacerse a si misma base de lo que sea, aunque esto implique el llorar constantemente por que creo que es mejor llorar que traicionarse.

Pandora dijo
Eyy, bajoneada estás!! La vida consta de esos instantes felices que se encadenan con malos momentos. No hay que parar de disfrutar de esos instantes y saborearlos hasta que llegue el siguiente. El resto es caminar con grandes piedras en el camino.
¿Llorar? Como estornudar, reír, toser... una necesidad más ... nada más.
Ánimos
22 Enero 2007 | 12:39 PM