Pliegues de mi destino
Hoy ya no puedo contener mas esto, llevo días sin dormir pensando, sintiendo, dándole vueltas a algo que creí poder olvidar o dejar pasar sin escribirlo pero no puedo, lo que antes era tristeza profunda ahora es enojo, penetrante e intenso, cada día estoy más irritada, desordenada, angustiada, preocupada, desquiciada, sin paciencia ni tolerancia. El precio de la buena conciencia que siempre es una falsa conciencia es la causa y efecto de todo vinculo que se satura con temor y temblor y que altera la moral establecida y que puede ofuscar a algunas almas bellas, es cierto, no deja de ser desconcertante, la emergencia de estar, se traduce como solo un simple proceso de compensación, racionalizando la ultranza, cuando un ciclo se termina comienza un mecanismo de compensación, el sentimiento de pertenencia se recobra en un gran estado efervescente confrontado con mi aburrida y apaciguante existencia, volviendo salvaje mi más profundo sentido domestico fundado en la lógica del deber-ser, dando como resultado la heterotelia teniendo como resultado solo dos vicios infames y que odio que son la hipocresía y el autoengaño que da como efecto una nueva sensibilidad que toma formas sofisticadas en cuanto al juego de las apariencias, dejándolas atrás y formando la expresión de una real contemplación del mundo, este mundo que ahora entiendo , no es el cielo sobre la tierra, y mucho menos el infierno sobre la tierra...es solo la tierra sobre la tierra, por que no solo me dejan hacer, me dejan vivir y me dejan ser? Ahora solo hay lugar a lo que la gente llama "nervios" es un miedo que engendra lo que la mayoría llama "sentimiento" como todo estigma resultado del miedo se deforma en estulticia y ahora comprendo que no sirve de nada suprimir o negar lo que no puedo comprender, es parte de mi actitud infantil donde solo repito palabras vacías y sin sentido; y he llegado a la conclusión de que el miedo es un fantasma que ningún exorcismo podrá alejar de mi alma, de mi cuerpo y de mi vida.


Mario Hidalga dijo
No deberías ofuscarte, querida amiga, hurgando en las almas ajenas. El ser humano es producto de infinitos avatares y en él son muy comunes la envidia, la estulticia, el engaño, la hipocresía... Tú eres única y así debes seguir, pero no debemos olvidar que pertenecemos a una congregación humana de la que todos dependemos.
Anímate, mi amiga.
Un beso
23 Diciembre 2010 | 10:02 PM